De los molinos al desierto
Tan cerca y tan lejos. Catorce kilómetros de agua que separan continentes, culturas, religiones y geografías tan diferentes entre sí que uno no termina de creer que Marruecos esté ahí, al alcance de la mano, con su vorágine, sus olores, sus colores, sus sabores, sus tiempos, sus gentes, en una lejanía inexplicable para quienes estamos al otro lado de ese Estrecho Un contraste exultante, arropado por montañas, ríos y desiertos, en el que es difícil sentir como sentimos en nuestro mundo. La vida llevada a la raíz. Sin matices superfluos. Como hace 300 años y, seguramente, como dentro de otros 300. Esta es la crónica de un viaje que se inició un 31 de mayo de 2009, coincidiendo con el Día de Castilla-La Mancha, y culminó el 14 de junio, tras recorrer 4.176 kilómetros en una Kawasaki KLE 500 cc.


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