Sábado, 15 de Mayo de 2010 23:04

LOS ALPES EN MOTO

por  vmotor.es
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Hola amigos!
Una vez finalizado nuestro viaje a los Alpes, os invitamos a la proyeccón audiovisual que tendrá lugar el domingo, 20 de junio, a las 8 de la tarde, en el DADÁ - Sonseca (Toledo). No os perdáis este repaso con las mejores fotografías y vídeos de todo lo que dio de sí nuestra aventura a los Alpes. Continuar leyendo si queréis repasar el diario de ruta.

 

Pulsa sobre el mapa para ver los itinerarios detallados, jornada a jornada.

Día 1. 15 de mayo.
Sonseca-Cadaqués, 890 km.

Después de largo tiempo de preparativos, por fin llegó el momento de partir.
Y lo hacíamos hoy sábado, 15 de mayo, festividad de San Gregorio Nacianceno. Mientras muchos de vosotros estábais reponiendo fuerzas y sueños perdidos en el prado de nuestro querido patrón, dispuestos a enfrentaros a una jornada sabatina prolongada, nosotros nos reuníamos a las 8 de la mañana en la Plaza de la Virgen para comenzar nuestro periplo. Por delante, nos esperan 17 días intensos y cargados de emocionantes expreciencias atravesando los Alpes, las montañas por excelencia de Europa. En total, tenemos previsto un recorrido de aproximadamente 6.000 kilómetros, a través de los más bellos parajes de Francia, Suiza e Italia.

Hecha la introducción, os contamos que hoy, por fin, el día amaneció soleado y con una magnífica previsión para el resto del país. Y así ha sido. Aunque en algunos puntos hemos tenido fuertes ráfagas de viento lateral, la jornada de hoy ha transcurrido sin ninguna incidencia. Gracias a ello, hemos podido completar el trayecto que une Sonseca-Cadaqués (Girona) de una forma relajada (sin superar nunca los 120 km/h), y llegando a nuestro destino poco antes de las 7 de la tarde. Cadaqués es un enclave único de la Costa Brava. Un pueblo pintoresco, con una atmósfera bohemia que cautiva desde el primer instante. Su ubicación, la blancura de sus casas, el azul intenso del mediterráneo que lo abraza, y la memoria del genial Salvador Dalí siempre presente, lo convierten en un destino extraordinario.

Como hemos llegado con tiempo, no lo hemos dudado dos veces y nos hemos acercado hasta la casa donde vivió el genial pintor (en Port Lligat), y también hasta el Cabo de Creus, el punto más oriental de la península. El atardecer, dibujando los lejanos pirineos en el horizonte, ha formado un cuadro de claroscuros que tardaremos en olvidar. Así que hemos aprovechado para hacernos las primeras fotos interesantes, algunas de las cuales compartimos con vosotros.

Primera anécdota. Afinando de lo lindo, hemos conseguido convencer al personal de un hotel en primera línea de paseo marítimo, de que teníamos una reserva que en realidad no teníamos. A nombre de... tres moteros que venían de lejos. Nadie sabía nada, pero como los detalles de la reserva han sonado convincentes (hablando del precio estipulado, habitaciones escogidas y la sonrisa más persuasiva posible), al final ha colao y creo que esta noche dormimos de lujo. Todo Cadaqués estaba inundado de bodas. Todo completo. Eso sí, nosotros tenemos unas camas desde las que escuchamos el silbido del mar.

 Y poco más, ahora toca descansar, mañana nos espera otra maratoniana jornada, en la que queremos adentrarnos en el corazón de Francia, sumergiéndonos en las gargantas del río Verdón, cuyo cauce forma el cañón más espectacular de toda Europa. Pero eso será mañana... ya os contaremos.

Un abrazo y... Vsss!

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Día 2. 16 de mayo
Cadaqués-Beuil. 640 km.

Tal y como os anticipábamos en la crónica de ayer, nuestra meta para el domingo era entrar en las estribaciones occidentales de los Alpes, allá donde se cuenta que nace este grandioso macizo, entre los cauces torrenciales del río Verdón.

La mañana se desperezaba soleada en Cadaqués. Después de desayunar un revitalizante zumo de naranja y unas tostadas con jamón y aceite de oliva, nos subíamos a nuestras monturas para dejar atrás España. Durante los primeros 400 kilómetros, que han transcurrido prácticamente por las amplias autopistas francesas, el viento ha vuelto a acompañarnos. Nos cabe la duda existencial de saber si es el mismo viento que nos azotó desde La Mancha (para lo cual tendríamos que darnos la vuelta y ver si aún sigue allí), o es que Eolo ha desplegado todo un ejército para que nos escolte en estos primeros días. Sea como sea, jode bastante. Pero no debemos quejarnos, pues el sol ha lucido espléndido en los campos de la provenza francesa e, incluso, entre las vertiginosas aristas del cañón del Verdón, auténtico punto de partida de nuestra aventura.

Los pueblos que jalonan esta garganta son todo un paraíso motard. Ráfagas y saludos se intercambian en un ir y venir continuo de curvas y motos de gran cilindrada. En Francia, la moto se vive intensamente. Hoy hemos podido comprobarlo al adelantar a una familia motorizada al completo. En cabeza, la mamá, y detrás, escalonada y disciplinadamente, el resto de la familia con los niños pequeños sobre el colín. Ellos serán los moteros del mañana, y no puede haber mejor aprendizaje que estas serpenteantes carreteras.

Hemos realizado la ruta sur del Verdón, que discurre por la denominada Cornisa Sublime (hace honor al nombre) a través de Aiguines y Trigance, dos pequeñas poblaciones que dan paso a Castellane.

Acto seguido hemos entrado en los Alpes Marítimos, atravesando las sorprendentes Gorges Daluise, "el cañón colorao" como acertadamente lo ha bautizado Chule. Una carretera excavada a pico sobre el acantilado, que zigzaguea de forma inverosímil a través de unos balcones de hormigón y alquitrán muy por encima del curso del río. Un viejo puente abandonado ha hecho nuestras delicias, y ha sido imposible no resistirse a la seducción de estas gargantas. Poco después hemos recibido las primeras lluvias. Cosa de poco, teniendo en cuenta lo que esperamos encontrar en próximos días...

Para terminar, hemos visitado Entreveaux -una amurallada localidad de aires medievales colgada sobre una escarpada- y atravesado Guillaumes, Valberg y Beuil, la tríada de poblaciones en la que, de una u otra forma, teníamos la esperanza de encontrar alojamiento. Al final, la diosa fortuna ha estado de nuestro lado, y ha sido en esta última población, a punto de anochecer, cuando hemos recalado milagrosamente en el Hotel Le Millou. Un lugar precioso regentado por la mujer más agradable del mundo y donde, además, hemos dado cuenta de nuestro primer bocado sólido desde que dejamos atrás el pan tumaca de por la mañana. Nos hemos comido hasta la servilletas. ¡Qué hambre!

Prometemos comprar mañana unas latas de conserva para evitar sobresaltos vespertinos. Eso sí, nos hemos propuesto no parar al mediodía. Se pierde un tiempo valiosísimo y... sinceramente, preferimos castigar un poquito a nuestros estómagos a cambio de poder disfrutar más y mejor de los majestuosos escenarios que, a partir de mañana, van a abrirse ante nuestros ojos.

Un saludo para quienes nos seguís a través de la web y un abrazo muy fuerte a nuestras familias y amigos.

Vsss,
Quique, Paz y Chule.-

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Día 3. 17 de mayo
Beuil-Briançon. 370 km.

Aunque somos optimistas, lo cierto es que existía la posibilidad de que alguna etapa generase retrasos. Pues bien, la de hoy es el mejor y más tempranero ejemplo. Nada podía presagiar que "al otro lado" de los 25ºC y el cielo limpio como un océano con el que nos levantábamos en Beuil, nos esperase con sus puertas cerradas a cal y canto el Col de la Bonette. Se trata de la carretera más elevada de toda Europa, con una cota a más de 2.800 metros de altitud. Pero no hubo suerte, y las nevadas de los últimos días enterraban nuestras ilusiones por subir tan alto como el cielo. El resultado final ha arrojado el siguiente balance: en lugar de recorrer 12 kilómetros en 30 minutos, hemos tenido que dar un rodeo de aproximadamente 300, que además nos ha ocupado todo el día (de una montaña se pasa a otra montaña, y tiras de nuevo porque te toca). Y siempre, claro está, rezando todo lo que sabemos, porque si llegamos a tener cerrados los 3 pasos posibles a la zona de Chamonix... a ver quién es el guapo que llega a los pies del Mont Blanc mañana martes.

Lo hemos intentado por Isola 2000, a través del Col de la Lombarda. Pero también cerrado. Dos de dos. Ya sólo nos quedaba la opción de abandonar nuestro itinerario e intentarlo por Barcelonette. Así que no hemos tenido más remedio que desandar nuestros pasos de ayer, por Beuil, Valberg y Guillaumes. Fuera de lo previsto, hemos abordado el col de la Cayolle -que a la postre nos ha dejado un fabuloso sabor de boca-.

En lugar de cruzar sin incidencias el Col de Vars, un pequeño despiste fruto del cansancio nos ha llevado, ni más ni menos, que a Italia. Menos mal que no habíamos avanzado demasiado... De nuevo a regresar por el mismo camino, y esta vez sí, rumbo a Briançon. Y aquí estamos, en un hotel, más planchados que la ropa de cama, enganchados a vosotros a través de las WIFI galas, y sin perder de vista las previsiones metereológicas para los próximos días. Ojalá que continúe igual... es milagroso.

Cada día, cuando cae la noche y con ella nuestras fuerzas, nos repetimos unos a otros que el día siguiente va a ser más relajado, y que tendremos tiempo para tal y cual cosa (tal y cual cosa incluye almorzar y no acostarnos a la 1 escribiendo estas líneas). Hoy hemos estado 11 horas en la moto. Prometemos que... mañana llegaremos antes al destino (mentira, mañana será peor... llevamos retraso acumulado y no nos damos por vencidos!)

Un saludo para todos los moteros que nos siguen, y en especial para la gente del motoclub Route N-401 Sonsk. Las fotos son para abrir boca. Cuando todo esto acabe -ojalá que no acabara nunca...-, esperamos prepararos un reportaje como Dios manda.

Abrazos, riffs y V'sss,
Quique, Paz y Chule.-

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Día 4. 18 de mayo
Briançon-Chamonix. 280 km.

Tolo Calafat no estaría muerto; posiblemente Iñaki Ochoa de Olza tampoco. Y seguramente sus vidas hubieran sido muy diferentes si en agosto de 1876 Horace Benedict de Saussure no hubiera patrocinado la primera expedición a la cima del Mont Blanc, una montaña maldita hasta entonces, y en cuyas paredes se creía que habitaban dragones y criaturas diabólicas. Pero no fue así y aquel naturalista genebrino inició, sin él saberlo, la pasión por ascender grandes montañas. El término alpinismo nació con el Mont Blanc. Y creció en Chamonix, desde donde se traspasó posteriormente al Himalaya, gracias, por cierto, a una expedición francesa al Annapurna en la que participó Lionel Terray, quien fuese guía en el valle de Chamonix y autor de "Los conquistadores de lo inútil", un documento pionero -como lo fueron él, Maurice Herzog, Gaston Rebuffat...- que refleja a la perfección el sentimiento de amor y dependencia por las montañas.

Hoy, mientras caminábamos relajadamente por las transformadas calles de este imperio de escaladores, era imposible no recordar las hazañas de aquellos primeros hombres que se enfrentaron a una naturaleza sobrecogedora. Porque cuando nos hemos topado con ella, hemos apartado las motos fuera de la carretera, extasiados ante lo que se alzaba frente a nosotros. Cuando una corona de nubes nos ha permitido verle la cara, con todo su esplendor, a la arista cimera de la Montaña Blanca, el viaje entero ha cobrado pleno sentido. Apenas si somos un punto pequeño en la inmensidad de este océano blanco. Tres puntos pequeños que ayer querían subir tan alto como el cielo, y hoy han ascendido por un tren cremallera hasta las entrañas del coloso, que nos ha permitido observar su Mer de Glace -el glaciar vivo más grande de los Alpes-. Tres puntos pequeños que sonreían, guardaban silencio y gritaban abrumados por la simple presencia de una montaña que tantas y tantas historias ha redactado en la vida de los hombres. Tres puntos pequeños que estando tan alto, sentían más cerca a quienes ya no están con nosotros. Porque el cielo, desde este balcón a las estrellas, se siente más cerca.

Hoy, damos gracias a la moto por permitirnos viajar hasta estos lugares de ensueño. Quejarnos por seguir encontrando todos los puertos de montaña cerrados sería un sacrilegio. La naturaleza ha impuesto su fuerza, y las nevadas recientes han sido tan intensas que cada día nos obligan a replantear la ruta y buscar escapatorias. Pero es inmoral quejarse. Esta vez todo el protagonismo lo tiene el techo de Europa (de la parte occidental, que dirán los puristas, ya que de toda Europa es el Elbrus, en la cordillera caucásica).

Gracias a la gente del Club de Montaña Torozo por enseñarnos a querer a estas damas de hielo y roca. Por mostrarnos el camino para descubrir la belleza de sus aristas y los relatos de quienes se entregan a ellas. Hoy es un día hermoso. De nuevo, ha brillado el sol. De nuevo, el cielo tenía su rostro libre de manchas. Los dioses nos han bendecido con el regalo de Chamonix y el Mont Blanc, cuyos secretos permanecen ocultos la mayoría del año bajo una escolta de leales nubes que recorren su macizo, desde las Grandes Jorasses hasta la Aiguille du Midi.

Continuaremos hablando de motos... y de montañas. De montañas y de motos. A fin de cuentas, nada puede compararse a la sensación de sentir el asfalto de estas poderosas carreteras bajo nuestros neumáticos. La conducción por estos decorados es, sencillamente, apasionante.

Mañana nos espera el pico más bello de la Tierra. El monte Cervino (o Matterhorn), una pirámide perfecta de 4.478 metros. Y, si todo sale bien, la estancia en Grindelwald (Suiza) a los pies del imponente Eiger (el "Ogro"), que descansa majestuoso junto al Mönch (el "Monje") y el Jungfrau (la "Doncella") en el oberland bernés.

Muchísimas gracias por vuestro seguimiento y por todos los mensajes de ánimos y felicitaciones que nos estáis dejando. Es el mejor estímulo para continuar sacando un hueco y contaros las muchas aventuras y pocas desventuras que nos está deparando este fabuloso viaje.

Hoy, más que nunca, nos hemos sentido hermanos de los montañeros que han perdido la vida en sus queridas montañas. Hoy, más que nunca, los ramos de flores que hemos encontrado en las curvas de estas carreteras alpinas, nos han recordado a los compañeros que evocamos en cada Desfile de Antorchas, porque, al igual que los escaladores, también ellos nos dejaron haciendo aquello que amaban. Hoy, el Mont Blanc ha sido la antorcha que nunca se extinguirá en nuestra memoria.

Un abrazo,
Quique, Paz y Chule.-

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Día 5. 19 de mayo
Chamonix-Grindelwald. 290 km.

Siempre se dice que una imagen vale más que mil palabras. Hoy teníamos muchas cosas que contaros. Pero como son difíciles de expresar, hemos decidido hacer valer el dicho y dejar que sean las fotos las que hablen por sí solas. Simplemente deciros que amanecimos a los pies de un Mont Blanc que se nos mostraba en todo su esplendor. Después enlazamos con el Cervino (también exento de nubes, continúan los milagros), y las paredes verticales del Eiger. Permaneceremos en Grindelwald (foto nocturna) hasta el viernes por la mañana. La región de Interlaken ("entre lagos") y el pico de la Jungfrau prometen darnos momentos mágicos mañana jueves. Pretendemos subir hasta una altitud máxima de 3.454 metros, a través de un tren que alcanza la Jungfraujoch, "el techo de Europa".

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Día 6. 20 de mayo
Grindelwald. 220 km.


Hola amig@s! De nuevo estamos con vosotros, esta vez para contaros la excursión que hemos realizado hoy por los alrededores de Grindelwald. Un paseo que al final se ha convertido en una etapa de más de 200 kilómetros por estos escenarios irreales.

A primera hora, nos hemos informado sobre el horario de trenes que suben hasta Jungfraujoch, "el techo de Europa", a nada más y nada menos que 3.454 metros. Este espectacular trayecto culmina en una parada desde la cual se puede ver un enorme glaciar y la cordillera sobre la que destacan el Eiger y el Monch. Pero el día se desperezó espeso, y las nubes enterraron las cumbres nevadas y también nuestros ánimos por gastar 150 napos en una empresa que se revelaba estéril. Así que mañana viernes, a primerísima hora -se anuncia mejor tiempo-, volveremos a la carga. Las fotos de la próxima crónica os contarán si finalmente lo conseguimos o no.

Descartado el plan inicial, nos hemos adentrado en Lauterbrunnen, un rincón de fábula donde las cascadas caen desde las alturas formando unas largas estelas azuladas, en contraste con los farallones de roca sobre las que saltan al vacío, hacia la quietud de unas praderas inundadas de flores, ovejas y casitas de madera. El lugar es tan precioso que uno tiene el impulso de quedarse eternamente atrapado en el interior de ese lienzo bucólico y mágico.

Acto seguido, rumbo a Interlaken y parada obligada en este núcleo asentado entre dos inmensos lagos. No hemos podido resistirnos a la tentación de fotografiarnos junto a sus calmadas aguas, y bordear con la moto, por ambos lados, la carretera perimetral. Una carretera que nos ha conducido a Ringgenber, esta vez con parada y avituallamiento gastronómico. La comida nos ha sabido más rica que nunca. Quizá porque era el primer almuerzo que probábamos desde hace 6 días; quizá porque la camarera-Steffi-Graff ha sido simpatiquísima con nosotros; quizá porque nuestro mantel estaba a escasos 10 metros del lago; o quizá por todo ello.

Pero queríamos continuar. Uno de los grandes -¿quizá el único?- inconvenientes de este viaje está siendo el cierre temporal de los puertos de montaña. Cuando preparamos el itinerario, concienzudamente, ideamos un "invento" para poder cargar en un antiguo GPS unos archivos generados con un programa a partir de la cartografía de Google Maps, en los que ya habíamos cargado previamente la ruta elegida. Es decir, que si todo funcionaba correctamente, el GPS no nos llevaría al destino a partir de sus cálculos, sino a partir de los puntos de paso (waypoints) generados desde casa, meses antes. Bien, el problema es que todos los pasos elevados están bloqueados por la nieve. Así que nuestras previsiones se han evaporado, y nos han arrojado a la cruda realidad: no podemos pasar por donde queríamos pasar. Eso implica improvisar nuevos trazados, pérdidas de tiempo y alguna que otra desilusión. Pero la aventura es la aventura...

Pues bien, todo este rollo viene a colación porque los tres pasos más míticos de los alpes suizos son: Furkapass, Grimselpass y Sustenpass. Los tres forman un bucle perfecto de carreteras que representan para el motero todo un edén. Aderezado con un cuarto paso, más al sur, llamado della Novena, y uno más, absolutamente legendario, el paso de San Gotardo, cerca de Andermatt. Todos ellos estaban en nuestra agenda. Y a todos ellos hemos tenido que renunciar. Es una putad... bueno, un fastidio, pero qué le vamos a hacer. Intentamos disfrutar del resto, que es mucho. Pero hoy, en un acto de "protesta", hemos decidido adentrarnos todo lo posible en dos de estos puertos, convencidos de que los tramos abiertos al tráfico seguirían siendo asombrosos. Y hemos dado en el clavo. En realidad, tal vez sólo nos hayamos perdido unos 5 kilómetros, entre la fase final de ascenso y el comienzo del descenso. Unos operarios nos han advertido de que la carretera estaba sepultada bajo 3 metros de nieve. Telita. Mejor no hacer el ganso. En ningún momento nos hemos planteado la posibilidad de flanquear las barreras e intentar adentrarnos en unos riesgos innecesarios.

En cuanto a las curiosidades técnicas, la jornada de hoy ha servido para comprobar que llenando pacientemente el depósito de la Transalp y cuidando la conducción, se pueden recorrer 380 km. sin repostar (con la moto cargada, y viajando 2 personas). La suavidad de la Honda, es de sobra por todos conocida. En cuanto a la BMW, se comporta con una finura exquisita en curvas, pero los ingenieros de la marca alemana podrían haber hecho algo para evitar el dolor de trasero tras una conducción prolongada. Eso sí, su estabilidad, manejabilidad, autonomía y ritmo de marcha son envidiables.

Dedicatorias:

Chule quiere saludar a: mamá, papá, abuelita, hermana y cuñaíto, a los Cepa Tuerta, a los amigotes, y a los compañeros moteros que están disfrutando con él, desde la distancia, de este viaje. A Pichi, para que prepare a nuestro regreso un rico calimocho como sólo él sabe hacerlo.

Paz quiere saludar a: los papis, Carmelilla, José, Javierito, Julia (tranquila guapa, que todo va a ir bien), Martita, MaríadelosSantos Of course, Eduardo (felicidades anticipadas), a Perfecto (siempre en su corazón), Pablum, y su Orkis. Besos para todos.

Quique  quiere saludar: a papa (sin tilde), a mama (sin tilde), al único hermano del mundo que llama Hermá a su hermano (y que no lo cambie nunca), a su cuñá la Eva (ya falta menos para el sí quiero), a toda la caterva de primos y primas clubkulters, a mi querido tío motero Javi y mi querida tía rockera Mari, al resto de mis tíos y tías, a los amigos del alma, a los conocidos que son como amigos, a los amigos que son como conocidos, para los que creen, para los que no creen, para los que tienen y para los que no tienen, para todos la luz, para todos todo. A Suyapa (ande andará), a Bea (ande andará II), Raquel (ande andará III), a las amigas, Sara, Gonzalo, Justo,  Rosa, Paula y Eva N.M.

Por último, los tres queremos saludar a la gente del Dadá. Esperamos que Germán, Penélope y el futuro continuador de la saga, Marcelo, estén tomando buena nota de lo que hay que hacer para cuando ganen perritas. Viajar, viajar, y viajar. Pero no mucho, que alguien tiene que ponernos las copas.  Esperamos preparar un estupendo DVD con el material que llevamos, y presentarlo en primicia en vuestro precioso local.


Abrazos, besos y V'sss
Quique, Paz y Chule.-

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Día 7. 22 de mayo
Grindelwald-Airolo. 205 km.

Los 150 napos mejor invertidos de nuestras vidas. Sí, hemos subido al techo de Europa, a más de 3.500 metros de altitud. Aunque en Grindelwald la niebla lo cubría todo, las previsiones en la cima eran favorables, así que hemos decidido lanzarnos a probar suerte. Y la suerte, de nuevo, ha estado de nuestra parte. La Jungfraujoch lucía espléndida, exhibiendo las cimas del Monch y el pico que le da nombre, además del glaciar Konkordiaplatz ("hermano pequeño" del Concordia del Himalaya) y todo el valle del oberland.
 De camino hemos coincidido con Pedro y Paqui, una pareja encantadora con la que hemos compartido risas y fotos. ¡Un abrazo chicos!


Todo el trayecto del tren es un flipe. Y la infraestructura que en 2012 cumplirá su primer centenario, toda una obra de ingeniería al servicio del turismo (se calcula que unas 500.000 personas pasan al año por esta elevada estación... echad cuentas y veréis el negocio...). Las vistas desde esta privilegiada terraza forman parte ya de los mejores recuerdos que nos llevaremos de este viaje. Sin duda.


Y otro guiño más. Después de permanecer 3 días oculto bajo un manto de nubes, la mítica cara norte del Eiger se nos ha mostrado con todo su peso ingrávido, lanzando su enorme nordwand
 sobre el vacío. Un pico dramático pero cautivador, próximo a los 4.000 metros, y cuya mole tiene una verticalidad de 1.800 metros. Su presencia infunde respeto.

Atrás hemos dejado en su precioso albergue a Esther y a una pareja canadiense con los que compartimos habitación, vino y guitarra la noche anterior. Debora es una apasionada de John Mayer, y Dorian, su chico, un fanático de la F-1. Estuvieron en Mónaco en la carrera y continuaban con su tour por Europa.

Como los pasos hacia Andermatt continuaban cerrados, hemos tenido que revisar los mapas. Al final, el recorrido en dirección a Lucerna nos ha conquistado tanto o más como las carreteras de mayor renombre. Las curvas por las praderas que descansan mansamente junto a picos de vértigo han sido para enmarcar. En una zona de grandes lagos, al final nos hemos visto obligados a utilizar un ferry para atravesar el Statter See, otro paraje idílico. El broche de oro a un día redondo ha sido encontrar el paso de San Gotardo...¡abierto! Esta misma semana se encontraba bloqueado por la nieve, así que hemos aprovechado para atravesarlo, avanzando un poco más de lo previsto. El tiempo es cambiante, y no queríamos arriesgarnos a pasar la noche en Hospental o Andermatt por si mañana nos encontrábamos con alguna desagradable sorpresa...

Así que estamos en Airolo. Sigue siendo Suiza, aunque aquí todo recuerde a Italia. Mañana seguiremos descubriendo si la ruta se parece a la prevista o nos toca improvisar. Sea como sea, el disfrute está garantizado.

V'sss y riffs para los compis de Thr3edom!
Quique, Paz y Chule.-

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Día 8. 22 de mayo
Airolo-Córteno Golgi. 384 km.

El día de la luz; el día del color. Como si la Creación hubiese comenzado un 23 de mayo de 2010, y el cielo entero estrenase su color, un azul puro e intenso, sobre el que se recortaba la orografía perfecta de esta bellísima cordillera. Todo a nuestro alrededor era nitidez. Las montañas parecían también brillar con más luz que nunca, al igual que los verdes prados de Suiza e Italia. Hoy no había lugar para el gris. Aquí todo es de color.

Para quienes seguís esas crónicas, os venimos contando que muchos de los pasos se encuentran cerrados al tráfico a causa de la nieve. Nosotros no desistimos, y siempre averiguamos hasta dónde se puede llegar. Hoy lo hicimos con la antigua carretera del San Gotardo. En algún libro leímos que se exponía a la excomunión quien atravesase este puerto por el trazado nuevo y no por la ruta empedrada.  Así que, mientras la nieve nos ha dejado, hemos pisado con nuestros zapatos de goma sus adoquines, la foto da fe de ello. Lo mismo hemos hecho con el passo della Novena, aunque en este caso una barrera nos ha cortado el camino al poco de adentrarnos en sus curvas.

Desde Airolo hasta Bellinzona y el paso del Splugen, los bosques y praderas inundadas de flores han sido toda una constante. Cascadas a uno y otro lado del valle, horadado por una carretera siempre de asfalto impecable, y un ambiente motero que por fin ha hecho acto de presencia. No hemos podido cruzar el paso del San Bernardino, pero ya nada importa. Desde hace días, cualquier cosa que hacemos sobre la moto, en estos decorados, se convierte en un deleite. Cuando anticipábamos antes de partir que recorreríamos las carreteras más bellas del mundo, imaginábamos que era así. Llevamos 8 de los 17 días programados, pero no necesitamos ver más para afirmarlo: es imposible enlazar 6.000 kilómetros tan apasionantes como estos. En ninguna otra parte del planeta. Resulta inevitable hacer fotos y más fotos. Debemos llevar unas 2.500. Y cuando revisamos, no sabemos cuál borrar.

Tras el vals de curvas del Splugenpass, el puerto de Maloja nos ha elevado hasta las lujosas construcciones de St. Moritz. Un lugar tan caro, que hasta pareciera que sus lagos pagan una tasa por estar allí. Nuestra intención no era dormir en hoteles de 5 estrellas, sino continuar trazando virajes, esta vez por el maravilloso paso del Bernina, con el pico homónimo. El Diavolezza, con su nombre hipnótico, también nos ha saludado con sus mantos de nieve perpetua. Pretendíamos llegar a Livigno, para desde allí atacar mañana domingo el fastuoso passo dello Stelvio, un baile de 48 curvas que se retuercen sobre el vacío vertical de este puerto. Pero... también estaba cerrado. Así que rumbo sur por tierras desconocidas, consulta en mapas y... parada y fonda en Córteno Golgi, desde donde os escribimos. De camino hemos intentado subir el Mortirolo emulando a Pantani en sus mejores épocas (nosotros con motor), pero la historia de siempre: imposible. Lo hemos cambiado por otro puerto, a fin de cuentas... a estas alturas del viaje nada es un error. Todo está lleno de luz. Todo está lleno de color.

En menos de 24 horas, esperamos sentarnos frente al portátil desde los Dolomitas italianos. Otro sueño que está a punto de cumplirse. Y ya van tantos...

Sed buenos y disfrutad del fin de semana!
Quique, Paz y Chule.-

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Día 9. 23 de mayo
Córteno Golgi-Caprile. 290 km.

El día del Gran Premio de Francia amaneció inundado de moteros. Era de esperar. Estamos en Italia, un día  extraordinario para coger la moto, domingo de carreras... Así que vivimos toda la jornada con el corazón en vilo al comprobar cómo se las gastan en esta curiosa coctelera que es la región de Trentino-Alto Adigio, que durante muchos años fue considerada Tirol del Sur, perteneciente a Austria, y que aún hoy presenta en muchos puntos las "cicatrices" de la Primera Guerra Mundial.

Su capital, Bolzano, es un hormiguero al que terminan regresando las "R" después de haber volado por las tornantes -curvas de 180º- de estas carreteras. Motos en una y otra dirección, adelantando como auténticas balas, mucho "quemao" y algún que otro motero auténtico, con el que sí da gusto intercambiar y devolver saludo. El resto parece de otro gremio, gente que va a su bola y marca su territorio a golpe de gas, invadiendo carriles que no les corresponden en un sálvese-quien-pueda kamikaze. Es importante tenerlo en cuenta por si alguna vez aterrizáis por estos lares. Cuanto más ancha, pesada y antigua es la moto, más posibilidades hay de encontrar un tipo amigable sobre su máquina.

Antes de todo esto, comenzamos en Córteno Golgi (sacando del parking "a lo marroquí" nuestras monturas) y recorriendo un centenar de kilómetros por un tramo de "trámite". Trámite porque todo el protagonismo de hoy era para los Dolomitas, no porque se tratase de un itinerario sin encantos. De hecho, la ascensión al passo Tonale (1.883 m), ubicado entre el Trentino y la Lombardía, nos entregó desde sus primeras rampas las sensaciones de los grandes puertos que habíamos dejado atrás.

En la bajada ya pudimos apreciar el Rosengarten o Catinaccio (el jardín de las rosas), una muralla con picos como dientes de sierra que recortan el horizonte de Bolzano, la puerta de entrada a los Dolomitas. Los italianos tienen una palabra para designar el color anaranjado -a veces incluso violáceo- que estas montañas rocosas presentan cuando se acerca el atardecer: enrosadira. Nosotros vimos algo similar, bajo un firmamento en el que ya brillaba la luna sobre la Marmolada, la reina de los Dolomitas, un gigante con 3.342 metros que domina el passo Fedaia.

A mediodía, paramos en una coqueta pizzería donde celebramos el triunfo de un español en MotoGP. Aunque había expectación y euforia entre los tiffosi de Valentino momentos antes del banderazo de salida, cuando Jorge Lorenzo se distanció, los italianos agacharon la cabeza y se fueron con el rabo entre las patas antes de que terminara la
carrera. Después de eso, la tarde, por suerte, fue mucho más tranquila, una vez apaciguado el instinto de emular a su ídolo por parte de tanto "piloto frustrado" (por llamarles de un modo generoso) en carreteras con guardarraíles -asesinos-, sin arcén, y en muchos puntos con no más de 1 metro para cada carril.

A destacar las localidades de San Martino di Castrozza y Agordo, y unos paisajes dominados por espesas arboledas que parecen trepar hasta las cumbres de estas indómitas paredes. Hoy toca dormir en Caprile (no hay diseñadores Lorenzos, pero sí una suite alucinante en nuestro hotel, por 90 aurelios; lujazo total).

Mañana quizá os hagamos un recopilatorio con fotos "gansas" del viaje, seguro que os echáis unas buenas risas, al igual que hemos hecho nosotros. De momento, os dejamos con la golosina de estos vídeos...

 

 

 

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Día 10. 24 de mayo
Caprile-Riva di Garda. 386 km.

Hoy hemos realizado nuestro particular "Giro" por los Dolomitas. En total, 9 pasos de montaña que nos han dejado boquiabiertos. Desde el lago Misurina con las Tres Cimas de Lavaredo al fondo, hasta el grupo del Sella, pasando por Falzarego, Pordoi... todo ha sido una exhibición vertical de la naturaleza. Hoy somos incapaces de escribir. Aún tenemos que digerir todo lo que hemos visto. Mañana, desde Verona, os contaremos más cositas (siguen pendientes las fotos "diver") y quizá os demos una nueva entrega de vídeos on-board. Han tenido mucho éxito, así que... prometemos currárnoslo un poquito para que podáis viajar con nosotros desde la distancia.

Un abrazo enorme desde esta región de lagos en la que pasaremos la noche.

V'sss,

Quique, Paz y Chule.-

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Día 11. 25 de mayo
Riva di Garda-Verona. 96 km.

La excursion de hoy ha consistido en un paseo relajante a lo largo de unos 50 kilometros por el Lago di Garda. Hemos bajado por la ribera oriental, comprobando como los italianos han aprovechado los primeros dias de sol intenso (28 grados a las 10 de la managna -en el cibercafe no tenemos la letra icono de Espana ni tildes- jejeje) para bajar hasta los entrantes empedrados a modo de calitas que existen junto a la orilla de esta enorme balsa navegable. El GPS sigue funcionando a las mil maravillas y hemos alcanzado Verona sin ningun problema, alojandonos en un Ostello (albergue/hostal) alucinante, recomendado expresamente por Antonio, el empleado del Albergue donde pasamos la noche en Riva di Garda. El lugar en cuestion se llama Villa Francescatti, y es una especie de palacete del siglo XV con unos jardines repletos de plantas ornamentales y arboles frondosos. Las estancias en las que se han instalado las habitaciones son una autentica gozada, y en nuestro paseo de hoy por esta Villa nos hemos topado con restos de mosaicos romanos y frescos en las paredes... Todo por 21 napos, desayuno incluido. Incredibile pero certo.

 

Despues de una ducha reconfortante, hoy tocaba paseo cultural y turistico por la ciudad donde Romeo y Julieta se juraron amor eterno. Hemos visitado los lugares mas emblematicos, os dejamos constancia grafica de ello. La ciudad es preciosa, y hoy toca comer bien y dormir mejor, en espera de nuevas jornadas alpinas (despues de 11dias a razon de 10 horas sobre la moto, el cuerpo nos pide marcha).

 

Con amore, da Verona. Ciao belli!

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Día 12. 26 de mayo
Verona-Lanslebourg (Mont Cenis). 523 km
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Hola amig@s! Os escribimos nuevamente desde "casa". O, al menos, desde la que está siendo nuestra "casa" en esta última semana: los Alpes. Tras despedirnos de Verona esta mañana, en los 523 kilómetros de hoy nos ha dado tiempo a mucho antes de reecontrarnos con nuestras montañas. Hemos abandonado la siempre aburrida autopista para recorrer buena parte del famoso Lago di Como, entrando por Lecco hasta Bellagio (el enclave más turístico) y saliendo por la ciudad de la que toma nombre. El lago, sobre el mapa, se muestra como una Y invertida, y no hemos podido evitar las comparaciones con el Lago di Garda.

El viaje estaba planteado esencialmente con el ánimo de recorrer los grandes espacios de los Alpes. Así que había muy pocas concesiones urbanitas. Por eso no hemos entrado ni a Milán ni a Turín. Eso sí, es obligado decir que Verona nos ha encantado a los tres. A la altura de Susa (ilari, lari, eh, oh oh oh) nos hemos apartado de la autopista, rumbo a Moncenisio, la puerta de entrada a la región de Rhone-Alpes y el imponente parque natural de la Vanoise. En esta zona de glaciares y blancas cumbres, hemos avanzado todo lo posible a través del col D'Iseran. Un paso que hace una semana ya se encontraba cerrado y que, hoy miércoles, nos ha vuelto a dejar con la miel en los labios. Eso sí, nadie podrá decir que no hemos oficiado de intrépidos aventureros: hemos llevado nuestras máquinas hasta donde resultaba imposible continuar. La foto con la máquina quitanieve "enórmida" y sus cadenas "enórmidas" así lo atestiguan.

En el acogedor hotel donde nos hospedamos también nos han dicho que el col du Galibier continúa "fermé" (la palabra fatídica), así que no podremos bajar hasta Briançon por su trazado, tal como teníamos previsto. Estamos investigando una ruta alternativa, mañana os contaremos...

Por cierto, aprovechamos para felicitar a Carmina y a Epi. ¡A la vuelta esperamos un trocito de tarta de cumpleaños! Y ojalá esté, como mínimo, igual de deliciosa que la fondue de saboia que hemos cenado hoy. Así da gusto reponer energías Laughing


Un abrazo a todos los que estáis siguiendo este fabuloso viaje. Os tenemos presente siempre.

Au revoirrrr!
Quique, Paz y Chule.

* Frases míticas:
-Mira ése lo que mide. Mide 1.000 metros.
-Más.

-Cacho bote que se va a llevar (nunca damos un duro, menos cuando lo damos)

-Va foto güena, güena, güena.

-Me quedo petrificada
-Más (II parte)

-Papá, papá, llévame al circo.
-No, quien quiera verte, que venga a casa
(todo un clásico)

El maestro a Jaimito:
-Jaimito, ¿qué animal es dos animales en uno?
Y Jaimito no sabe que responder. Pero el maestro le pone un ejemplo:
-Sí, Jaimito, el animal es el gato, porque es gato y araña.
Y Jaimito dice...
-Ahhhh, como su mujer, que es zorra y cobra.
(con este chiste nos dio un ataque de risa incontrolable -llevamos intercomunicadores, así que imaginaos...- Tuvimos que parar las motos y quitarnos los lagrimones)

Y por último, las fotos guasonas prometidas. En ellas podéis ver a Chule buscando utilidades alternativas al agua de los ríos o las hornacinas de los palacetes, por sólo citar. También os ofrecemos el remake de Julián Jesús Muñoz Palomo con su carpeta y Paz Panto, dientes, dientes, que es lo que les jode. ¡Salud!

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Día 13. 27 de mayo
Lanslebourg (Mont Cenis) - Villard-de-Lans. 278 km.

El desayuno nos trajo, además de un rico panettone y varias minilatas de paté para la buchaca (ver anotación a final de crónica), la noticia de que el col de Lautaret se encontraba abierto. Y con él, nuestras esperanzas de llegar al celebérrimo Alpe d'Huez por una ruta considerablemente atractiva. Sólo había que retroceder por el puerto de Mont Cenis e introducirnos brevemente por Italia para tomar la carretera nacional que enlaza Briançon y Grenoble. Como anécdota os podemos contar que hace una semana nos dejamos olvidado nuestro mapa de los Alpes en una cafetería de Oulx. Hoy jueves hemos pasado a recogerlo, como si tal cosa. Os podéis imaginar la cara de incredulidad del camarero cuando ha visto entrar a Paz preguntando por nuestro mapa, después de atravesar Francia, Suiza e Italia. La misma que hemos puesto nosotros al comprobar que allí seguía, guardadito en su funda impermeable.

Finalmente, logramos conectar nuestro destino a través del parque natural des Ecrins y Val d'Isere. Contrastes de colores, de formas, de olores, de espacios, y cascadas y más cascadas alrededor. Como flotar en un sueño del que nos quisimos despertarnos. Tal vez por ello hicimos cumbre en el col de la Serenne y atacamos el Alpe d`Huez desde la poblacion de Clavans-le-Haut. Un acceso "alternativo" y poco conocido, que nos reservaba algunas de las emociones más intensas de todo el viaje. Desde esta pequeña carretera, accedimos a dos imponentes cascadas. Comimos junto al torrente, con la única compañía de dos caracoles gigantes de los que nos hicimos amigos, y alguna marmota traviesa que jugaba al escondite en su madriguera. Tras coronar el mítico puerto del Tour, encontramos de camino a Grenoble unas montañas tapizadas de verde, que apenas si permitían ver el color de estas paredes gigantes. A veces nos daba la sensación de estar en algún bosque tropical. Un paisaje cambiante que volvió a dar un nuevo giro con la llegada de Vercors. Un macizo calcáreo que recorreremos mañana, curva a curva.

Hoy toca dar las gracias a Remy Grand, un mecánico de DAFY MOTO, en Grenoble, que dejó la moto que estaba arreglando y solventó en un periquete la recarga del scottoiler de la BMW, un sistema que permite el lubricado automático de la cadena. No quería cobrarnos nada, pero... en este caso la frase tuvo sentido, y se llevó un cacho bote que lo flipin. Si alguna vez pasáis por esta tumultuosa ciudad, no dudéis en visitar esta tienda-taller, una de las más grandes de Francia. Mercy Remy!

Introducirnos de nuevo en estos días cristalinos de amplitudes y colosos ha sido como reencontrarse con viejos amigos. Después de casi 5.000 kilómetros recorridos, nos sentimos extraños y nostálgicos cuando encontramos rectas o la ruta transcurre necesariamente por autopistas. Nos hemos acostumbrado a llevar nuestras motos al límite, a girar la cabeza hacia uno y otro lado, abrumados por los paisajes. A parar cada 10 minutos a tomar nuevas fotos, a grabar nuevos vídeos. Por las noches, soñamos con  carreteras inventadas que quieren parecerse a estos fantásticos pasos de montaña. Los Alpes nos han regalado durante dos semanas su mejor sonrisa, su mejor pose. Y todo ello lo hemos guardado en ese lugar del cual nadie podrá expulsarlo jamás.

* Frases míticas (II parte)
-Como se le ocurra tocar el GPS, se va a llevar una hostia...
-Coge, que es gratis total.
-¡Vamos muchachos! (yujuuuuuuuuuuuu).
-¡Estamos salvados!

- En estos momentos tenemos una temperatura en el exterior de nuestros estudios de 45 grados. 

V'sss,

Quique, Paz y Chule.-

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Día 14. 28 de mayo
Villard-de-Lans - Cazilhac. 484 km.

Hola amigos. Hoy permitidnos un descansito, nos lo merecemos. La crónica será breve, eso sí, seguimos fieles a nuestra cita, y hemos subido 6 fotos más. El día ha sido muy intenso y necesitamos descansar antes de la etapa de mañana. Sólo contaros que hemos cruzado en todas las direcciones el corredor de Vercors, con sus moles de roca y sus bosques interminables. En Choranche hicimos un viaje a las entrañas de la gruta que recorre un total de 32 kilómetros de galerías subterráneas (en la foto pequeña, con una excursión de escolares, momentos antes de entrar). En los alrededores también se pueden contemplar un lago subterráneo y una cascada de cuadro. Tras abandonar estas paredes con las que se fascinó el alpinista francés Lionel Terray, hemos puesto rumbo a Nimes. En las estaciones de servicio puede uno encontrarse gente tan peculiar como el chico que se marcó una voltereta frente a nuestra cámara. En cuanto al alojamiento, al final, hemos necesitado casi 2 horas hasta que hemos encontrado un lugar donde pasar la noche. Eso sí, los intententos han merecido la pena, y hemos localizado un hotel-restaurante de cuento de hadas: Les Norias. La foto del edificio habla por sí misma.

Ya queda menos para la vuelta a casa.... Hasta mañana!

(Gracias Nuria por las gestiones de la página del viaje en "facebook")Wink

Quique, Paz y Chule.

 

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Día 15. 29 de mayo
Cazilhac - Ax-les-Thermes. 429 km.

Con cierta pena dejamos nuestra habitación de Les Norias, rumbo a lo que inicialmente era nuestro destino: Carcassonne. Un camino que fue sorprendiéndonos a cada paso, al estar salpicado continuamente por bosques y campiñas, todo inundado de un verde centelleante. Nuestra primera parada era el Cirque de Navacelles, un cañón excavado por el río Vis, que en algunos tramos alcanza una altitud de 400 metros, y que recorrimos por sus dos vertientes a través de una carretera vertiginosa.

Buena parte de la mañana transcurrió en los parques naturales de Cévennes y de Languedoc. Carreteras angostas con buen asfalto y sin tráfico, todo un disfrute para la conducción. Una vez en Carcassonne, visita fugaz al castillo (un trenecito fraudulento recorre por el insultante precio de 7 euros el perímetro del castillo, en 20 minutos) y de nuevo en ruta. Un paisaje que volvió a fascinarnos precisamente porque esperábamos un tramo sin pena ni gloria. Pero allí estaban ya las primeras estribaciones de Pirineos para recordarnos que no está todo dicho. Queda poco, pero aún podemos exprimir este viaje.

Y sin más, nos despedimos deseando todo lo mejor a los amigos del motoclub Route N-401 Sonsk. Nosotros no llegaremos a tiempo a la concentración. Pero estamos seguros de que será un éxito y lo pasaréis en grande. A la gente que acuda desde otros lugares, deseamos que os sintáis como en casa y repitáis en ediciones posteriores.

V'sss,

Quique, Chule y Paz

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Día 16. 30 de mayo.
Ax-les-Thermes - Sonseca. 804 km.


Hola amigos! Ya estamos en casa! Aunque no estaba en el guión adelantamos un día nuestro regreso al comprobar, a falta de 450 km, que disponíamos de tiempo para llegar a Sonseca antes del anochecer. Nuestra intención era repartir la distancia entre Francia y nuestro final de viaje en dos etapas, visitando Andorra y Zaragoza. Finalmente estuvimos de acuerdo en que el mejor plan posible era poner rumbo fijo a una cerveza fresquita en el Dadá. Y así lo hicimos, llegando a las 22.30 horas.

Después de abrazarnos al cumplir felizmente nuestra aventura y de un emotivo reencuentro con nuestros familiares, acudimos a nuestra cita con el Dadá. Imaginaos la cara de sorpresa de todos al vernos aparecer, con nuestras motos cargadas, recién llegados... ¡de los Alpes! Allí estaban Germán, Peni y familia, y allí estaba también, recién inagurado EL PATIO, toda una cucada y al que deseamos mucho éxito, porque el trabajo bien hecho siempre tiene su recompensa. El abrazo con los amigos, las charlas sobre lo acontecido en nuestro periplo y las fotos de rigor se prolongaron hasta las 2.

Cansados, pero contentos, pusimos así el broche final a un viaje que nos ha llevado a rodar por las carreteras más bellas del mundo, un apasionante recorrido por las grandes montañas de Europa, por parajes de ensueño a través de Francia, Suiza e Italia. Días de amistad, convivencia, emociones a flor de piel y... curvas, muchas curvas. El balance no puede ser mejor: hemos gozado de un clima estupendo, asfalto en muy buen estado, la cordialidad de la gente y momentos que, a buen seguro, no olvidaremos jamás.

El alpinista francés Maurice Herzog, uno de los pioneros del himalayismo, escribió: El Annapurna, hacia el que hubiéramos ido todos con las manos vacías, es un tesoro sobre el cual viviremos. Con esta realización, una página se dobla... una nueva vida empieza. Hay otros Annapurna en la vida de los hombres...

Nosotros hemos escalado nuestro particular Annapurna. Nada ni nadie puede bloquear la fuerza de un anhelo. Seguro que el año próximo habrá un nuevo reto por vivir.

Estad muy pendientes de www.dadaweb.es porque en este mes de junio realizaremos una proyección audiovisual de esta aventura fascinante. ¡No os lo perdáis!

Gracias a nuestra familia y seres queridos por su apoyo, y a todos los que nos habéis seguido a través de la web. Un abrazo muy fuerte y... ¡¡¡a por ellos muchachos!!!

Quique, Paz y Chule.-

LOS ALPES EN MOTO. DEL 15 AL 30 DE MAYO 2010. DISTANCIA TOTAL RECORRIDA: 6.573 KILÓMETROS.

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(Si no puedes ver correctamente el álbum de fotos, pulsa en este ENLACE)


Ultima modificacion el Miércoles, 08 de Junio de 2011 02:53
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3 comentarios

  • Enlace comentario gundiyo Jueves, 03 de Junio de 2010 15:04 Publicado por gundiyo

    Enhorabuena, es el sueño de cualquier motero.
    Un saludo.

  • Enlace comentario María Arenas Miércoles, 02 de Junio de 2010 19:19 Publicado por María Arenas

    Felicidades por tan fantástico viaje.
    Magníficas crónicas, magníficas fotos!!!
    Sin duda que habréis venido con las "pilas cargadas" para el siguiente...
    Me alegra que todo haya ido bien por cuanto que el 25 está cerca...¡qué esperen los Kiss!!! ¿no?
    María A. M.

  • Enlace comentario Jimimotard Martes, 01 de Junio de 2010 20:22 Publicado por Jimimotard

    Estupendo viaje el que os habéis marcado. Qué envidiaaa.

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