Este conjunto de artesanía, fauna y flora, gastronomía, senderos, sierras salpicadas de cortijos, aguas, plantas aromáticas y medicinales o frutos del campo ponen un marco ideal para el turismo rural. La parte humana corre a cargo de unos hospitalarios moradores caracterizados por su hospitalidad hacia el forastero. Habitantes que en los últimos años con el auge del turismo rural han encontrado una forma perfecta para perpetuar su modo de vida rústico, sin renunciar a un próspero futuro.
La comarca de la Alpujarra granadina está formada por 32 municipios: Lanjarón (ciudad balneario), Órgiva, Cáñar, Carataunas, Soportújar, Pampaneira, Bubión, Capileira, La Tahá, Pórtugos, Busquístar, Trevélez (el pueblo jamonero y charcutero más alto de la península), Juviles, Castaras, Almegíjar, Lobras, Torvizcón, Bérchules, Cádiar, Alpujarra de la Sierra, Válor, Nevada, Ugíjar, Turón, Albuñol, Albondón, Gualchos-Castell de Ferro, Polopos-La Mamola, Sorvilán, Rubite, Murtas y Lújar. Asimismo, más de medio centenar de anejos y aldeas y más de 150 cortijos habitados, principalmente en la vinatera y almendrera Sierra de la Contraviesa, pertenecen a la comarca.
Impresiona especialmente Órgiva, que concentra un gran número de hostales, apartamentos, hoteles y casas rurales. Dicho pueblo cuenta también con una generosa extensión de olivos milenarios, una majestuosa iglesia y ermita digna de visitar y unas rutas deliciosas hacia sus anejos de Bayacas, Tablones, Las Barreras, Alcázar, Bargís, Fregenite, Olías y otras aldeas asentadas en torno al río Guadalfeo.
Naturaleza y gastronomía
También es popular el Barranco de Poqueira, con sus bien conservados pueblecitos, los cuales están situados en una verde ladera. En esta zona existen un gran número de restaurantes. En Capileira no conviene perderse el exquisito plato alpujarreño que hace años inventó José Pérez y que ahora sus descendientes y demás restauradores plasman con acierto y rigor. Esta zona también cuenta entre sus atractivos con dos museos de usos y costumbres, uno en Bubión y otro en Capileira, la Villa Turística de Bubión, rutas a caballo y en microbús por el Parque Nacional y artesanía en forma de telares, madera o cuero.
Existen zonas emergentes en esta revitalización turística, como los pueblos de Cáñar, Carataunas y Soportújar, que a su belleza paisajística suman sosegados lugares de tapeo y singulares fiestas populares. También visitantes tanto españoles como internacionales se acercan a Pitres, que como reza la leyenda tiene su puerto de mar a pesar de estar a más de un millar de metros de altitud. Su riquísima gastronomía a un moderado coste le ha labrado una insospechada fama, no sólo entre los amantes del agroturismo.
Aunque la lista se podría extender a todo el resto de municipios, no hay que dejar de visitar los pueblecitos de Mecina-Fondales, con un estupendo complejo turístico-rural junto a la iglesia; Ferreirola, con su fuente de la Gaseosa, calles encaladas, casas de leyenda y eras morunas, así como Atalbeitar, de similares características; Pórtugos, con su barrio morisco y Casa de la Pólvora en el barrio de Churriana. Este último presenta una completa oferta gastronómica en hoteles y bares que tiene como reclamo estrella sus jamones y panes caseros. Para los amantes de la naturaleza se recomienda el paraje de Fuente Agria y el Chorrerón, así como la ruta a la Junta de Los Ríos.
Desde la cara de enfrente, Busquístar parece un lienzo paisajístico pintado por José Ortuño, lo que quiere decir que es una de las localidades más bonitas y hospitalarias de toda la zona. Por último hay que resaltar el pueblo de Trevélez, uno de los municipios más visitados en la última década gracias a sus jamones, embutidos, pan, río truchero, fiestas, sierras y lugares donde charlar, comprar algún recuerdo y comer elaboradísimos platos y postres.
Vmoteros: José Luis Castellanos / Honda Transalp XL 650 V - Javier Pérez / Honda Transalp XL 650 V - Quique Arenas / Kawasaki KLE 500


Por España